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Serie: Hipnosis

Para una mejor experiencia, escucha con auriculares.

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Acceso
Gratis durante el lanzamiento
Para escuchar
Antes de ponerte a trabajar, para calmar el ruido mental.
Técnica
Autohipnosis con metáfora: Una historia simbólica que acompaña la relajación profunda.

¿Para quién es esta sesión?

Esta sesión te acompaña cuando sientes la mente llena de pensamientos y necesitas calmar el ruido mental. Es ideal para esos momentos en los que te cuesta desconectar porque tienes demasiadas ideas dando vueltas, ayudándote a encontrar un espacio de serenidad.

¿Cómo se desarrolla?

  1. al principioPreparaciónLa voz te invita a observar tu entorno y aceptar que no hay nada que lograr en este momento.
  2. hacia el minuto 1InducciónLlevas la atención a tus sentidos y a tu respiración para que tus párpados se cierren suavemente.
  3. hacia el minuto 2ProfundizaciónBajas mentalmente por una escalera de madera, soltando las expectativas a cada escalón.
  4. hacia el minuto 3Corazón (Metáfora)Visitas una antigua biblioteca donde se cierran todos los libros menos uno, dejando tu mente despejada.
  5. hacia el minuto 6AnclajeAprendes a usar la imagen de ese único libro iluminado para recuperar la calma cuando lo desees.
  6. hacia el minuto 6RetornoVuelves a tomar contacto con tu cuerpo y tu entorno de forma muy suave.

¿Por qué ayuda a dormir?

El uso de la metáfora de la biblioteca permite que tu mente visualice cómo se cierran y se guardan las preocupaciones del día. Al reducir la atención de múltiples ideas a un solo punto de luz, el cerebro disminuye su actividad de forma natural. Esta técnica de concentración suave facilita que el cuerpo se relaje profundamente. Así, al dejar de lado la necesidad de resolver cosas, se crea el ambiente perfecto para que el descanso llegue sin esfuerzo.

Consejo para escucharla

Escucha esta grabación a un volumen muy bajo, recostado en una posición cómoda al final del día. Aunque la sesión incluye un suave retorno, puedes permitirte ignorarlo y quedarte dormido antes de que termine.

Sesión publicada el · un sitio de Stéphane H., fundador de Alcyonia

Música: El valle de la eternidad, Alan Frijns.

Para escuchar con calma, nunca mientras conduces. Esta sesión de relajación no sustituye la opinión de un profesional de la salud.

Leer el texto de la sesión

Esta es una sesión de hipnosis para tomar un momento de calma cuando el ruido mental se hace sentir y volver a disfrutar de una sola cosa. La hipnosis es un estado natural, como cuando te absorbe la vista de un paisaje tranquilo. Conservas el control total de la experiencia en todo momento. El peso del cuerpo es una sensación que siempre acompaña, y la respiración tiene su propio ritmo constante. Tu cuerpo se apoya, el aire entra y sale, y la mente puede seguir mi voz, o distraerse con otras ideas, o simplemente descansar en este instante. En cada caso estás en tu lugar, y hoy no hay nada que lograr, nada que resolver.

Puedes notar algunos sonidos a tu alrededor… el roce leve del aire, o tal vez un ruido lejano en la calle. Escuchas un sonido cercano, y luego notas la temperatura agradable de la sala. Siente el peso de tu cuerpo sobre la superficie que te sostiene… el contacto de la ropa sobre la piel… la textura de la tela bajo tus manos.

Toma aire lentamente, sintiendo cómo se expande el pecho con suavidad, y luego exhala dejando ir la tensión acumulada…

El aire entra y sale sin esfuerzo, el cuerpo reposa tranquilamente sobre la superficie, y mientras esto continúa sin ti, la atención puede cerrarse un poco. Los párpados se vuelven tan cómodos que prefieren quedarse cerrados, reduciendo el mundo de lo múltiple a lo simple. Imagina un descenso tranquilo, como una suave escalera de madera con diez escalones. Diez… la respiración se vuelve aún más lenta y suave. Nueve… ocho… y a cada número, puedes descender un poco más profundo en la calma. Siete… y desde aquí, puedes subir mentalmente un instante al ocho, para luego bajar directamente al seis, yendo dos veces más profundo en esta quietud. Cinco… cuatro… los números se vuelven más lejanos, más difusos en la mente. Tres… dos… hasta que la atención los suelta por completo. Uno… soltando cualquier expectativa, simplemente descansando aquí, sin nada que hacer y sin ningún sitio a donde ir en este momento.

Imagina el interior de una antigua y gran biblioteca al final del día. Hay muchos libros abiertos sobre las grandes mesas de madera noble, volúmenes de todos los tamaños que representan las múltiples ideas, las tareas y el ruido mental de la jornada. El olor a papel antiguo llena el aire. El bibliotecario pasa lentamente por los largos pasillos… y cierra cada libro con suavidad, pasando sus manos por las tapas, sin leerlos, sin juzgarlos. El leve sonido de las páginas al cerrarse se apaga en la amplitud de la sala. Poco a poco, las inmensas mesas quedan despejadas… hasta que al final, solo queda un libro abierto bajo la cálida luz de una lámpara de lectura.

Siente el inmenso placer de estar presente solo para esa luz y esa única página… disfrutando de una sola cosa a la vez. Lo que estaba abierto ahora descansa, y lo que descansa estaba antes en movimiento en otro lugar, dejando espacio a lo que simplemente es, sin buscar nada más en absoluto…

Aquí hay mucha calma.

Todo lo demás queda en la penumbra, en un silencio protector y agradable. Tu mente sabe muy bien cómo despejar la mesa cuando lo necesita. A partir de hoy, cuando lo desees, puedes volver a imaginar esta única luz y este único libro. Ese simple recuerdo te permitirá recuperar este espacio despejado, devolviéndote la concentración de una manera natural, fluida y tranquila, para continuar con lo que realmente importa.

Es el momento de iniciar el regreso suavemente, conservando esta claridad mental. Uno, la energía vuelve muy despacio a los músculos de tu cuerpo. Dos, vuelves a sentir plenamente el contacto con el asiento o el lugar de descanso, sintiendo tus brazos y tus piernas.

Tres, puedes tomar una respiración un poco más profunda y renovadora, sintiendo cómo el aire te llena de vitalidad…

Cuatro, tomas conciencia de la habitación a tu alrededor, de la luz exterior que traspasa los párpados, trayendo el mundo de vuelta. Y cinco, puedes abrir los ojos a tu propio ritmo, sintiendo una presencia clara y renovada para el resto del día…

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